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jueves, 11 de diciembre de 2014

NACEDERO DEL RIO BEDOUZE

    Hoy traigo a este blog un poco de mitología vasca, que en el transcurso de los siglos ha quedado desleída por la influencia de otras culturas, como no podía ser menos. Caminando hacia el nacedero de Bedouze, muy fácil de recorrer, las autoridades de este vallecito francés han colocado espaciadamente carteles que te introducen en el tema y sirven para ambientar un poco más el entorno, boscoso, húmedo y cerrado. En nuestro caso fue una tarde de sábado solitaria. Y como sabemos, las leyendas animan el imaginario de un pueblo y plantean temas desde los orígenes de cualquier lengua hasta la actualidad

    De entre el panteón vasco, Mari mora en determinadas montañas y se desplaza de una a otra surcando el firmamento como sierpe, hoz o medialuna de fuego. En la toponimia de todos esos enclaves se advierte la presencia ancestral de la diosa: Mari de Aralar, la Dama del Amboto, la Santa de la Cueva, la Señorita de Lizárraga, la Señora de Muno. El nacedero de Bedouze debería sobrellevar un nombre similar.


   Mari es la “hechicera o maga de los cuatro reinos”, y se la asocia a cuevas, cumbres y a ciertos animales simbólicos (toro, macho cabrío). En cualquier momento, según relatan las leyendas, te puede echar un maleficio, y siempre me ha parecido que en esto era voluble y caprichosa con sus amistades.


    Por tanto, Mari reside en el interior de la tierra, y por eso nuestra visita al nacedero de Bedouze es una forma de interiorizar lo que debían sentir hace siglos los vascos ante los misterios de la tierra. El nacedero, en ese aspecto, no defrauda. Mari es la diosa de la fertilidad, de las lluvias, de las cosechas, del fuego. En eso se le emparenta a otras divinidades de origen indoeuropèo.




   Una de las representaciones de Mari suele descubrirnosla a la entrada de una cueva, peinando sus largos cabellos con un peine de oro en una mano y sosteniendo el espejo de plata en que se mira en la otra mano. Otras veces, está junto al fuego de la cocina. El despistado que la escucha cantar, se siente atraído hasta el lugar y ella va.... ¡y se lo zampa!

    Mari se mueve en los relatos entre la realidad y la ficción, entre la lógica y la fantasía, entre lo consciente y lo inconsciente. Los hombres pueden obtener su amistad, pero ella supone el umbral a un mundo oscuro que nosotros no podemos dominar en realidad. Hasta que ese mismo mundo oscuro nos supera y nos trae alguna desgracia



    Otros ilustres del olimpo vasco son Maju, un varón que va a verla los viernes, y Zugaar, una sierpe con cuyo ceñidor mágico deja embarazadas a las princesas. Los hijos de Mari, Atarrabi y Mikelats, ayudan a Mari a desatar feroces tempestades de piedra y granizo.



    Las lamias son compañeras de Mari, una especie de ninfas, muy bellas hasta que les descubres piernas de animal (cabra, potro, etc). Un buen lugar para imaginarnoslas es el nacedero de Bedouze, pues habitan lugares como este. Aqui secuestran a los hombres de los que se enamoran.


    Las tipicas brujas vascas se llaman sorgiñes, su animal totémico seria el gato. Estan al servicio de Mari. Que a una chica la llamen brujilla no es del todo malo, asi que no creo que nunca se las represente como seres totalmente maléficos, aunque tambien se dice que se comen a los niños. Las “higas”, pequeñas piedras talladas con forma de puño o mano cerrada con un dedo levantado, sirven para evitar sus conjuros. Las flores de Eguzkilore, las flores secas de cardo clavadas en las puertas de tantas casas vascas, evitan que entre en los hogares. Un detalle de esta forma de entender el mundo desde la mitologia es que las brujas son las que se portan mal, mientras que los brujos tienen más aptitudes para sanar a los hombres de sus enfermedades.









    En la creencia popular vasca, Mari es la jefa de lamias y sorgiñes. En otras palabras mas modernas, diriamos que tiene más esbirros que El Padrino. Siempre la encontraremos como una mujer bella, excitante, de la que no podrás apartar los ojos una vez las hayas visto, y a la que la memoria regresará una y otra vez hasta que puedas hablar con ella, hacerle sentir que no la puedes olvidar y entonces... ¡estarás atrapado para siempre!
    Como la vida misma: ¿será ese el elemento incontrolable (incorregible), ilogico que Mari y sus lamias representan en la mitologia de los hombres vascos?





1 comentario:

xabierandueza-berriozar dijo...

Aupa Gorka. He encontrado tu página y me ha parecido muy interesante,menudo viajero estas hecho. Me dijiste que vives en Berriozar haber si algún día coincidimos. Un saludo.